Alimentación, Emoción

La merienda de los niños y el estrés.

¿Te suenan estas frases?

Frase 1: “Salen con mucho hambre del colegio”

Frase 2: “No se acuerdan ni de comer”

La primera podría pronunciarla cualquier persona que vaya habitualmente a recoger niños a la salida de los colegios. “¡Si es que me muerden hasta las manos!”

La segunda es aquella frase que todos hemos oído o dicho, cuando los niños pasan la mañana o la tarde haciendo algo que les gusta, como por ejemplo jugar con sus amigos en la calle.  Esa escena típica de una madre llamando a su hijo para que suba a merendar ¿no la hemos visto más de una y de dos veces?

Algo no encaja ¿no? cuando los niños salen del colegio parece que lleven 3 meses sin comer, y cuando están jugando con sus amigos y  haciendo ejercicio, muchas veces no se acuerdan del almuerzo, de la merienda, y ni de comer si no se les llama. 

meriendas

Vamos a ver las dos frases de cabecera en detalle…

Frase 1: “Salen con mucho hambre del colegio”

Los niños desayunan y, la gran mayoría, lleva su almuerzo. Salen a comer muertos de hambre (habiendo comido ya dos veces en unas 6 horas) y vuelven al colegio (los que no tienen jornada continua) para pasar otro par de horas y salir, de nuevo, muertos de hambre.

¿Es normal que un cachorro humano esté muerto de hambre después de haber comido 3 veces en unas 8 horas y casi sin actividad física? NO, NO LO ES, y detrás de eso hay varios motivos:

Motivo 1 : El tipo de alimentación del niño/a

Un desayuno a base de cereales o galletas, leche y preparado de cacao es un desayuno con mucha carga de azúcar y muy poca de proteína y grasa saludable. Ese desayuno es uno de los responsables de que a media mañana el niño tenga hambre, además de hacerle muy poco bien a su salud. No le nutre ni le sacia y, por tanto, en poco tiempo su cerebro vuelve a sentir hambre agravado por estar en un entorno estresante (lo vemos más adelante).

Un almuerzo que consiste en un zumo de brik (enriquecido con vitaminas y esas cosas de la industria) y un bollo artificial o, en el mejor de los casos, una fruta. Un almuerzo que los niños devoran en el descanso que tienen entre clases. Un almuerzo que les aporta más azúcar, más aditivos y menos comida real o, en el caso de la fruta, una pequeña satisfacción a su cerebro hambriento (si, es el cerebro el hambriento, no su estómago). Un almuerzo que les dará más hambre en breve.

Llega la hora de la comida, comen y vuelven al colegio (si tienen que volver) un par de horas más, para cuando salen, hacerlo de nuevo muertos de hambre y recibir una merienda similar al almuerzo.

En todo ese tiempo, con suerte, los niños habrán hecho 1h de educación física (si toca ese día) mas el pequeño rato que les hayan dejado moverse en el recreo. En todo ese tiempo los niños habrán hecho trabajar a su estómago, su páncreas y su hígado 3 o 4 veces.

Pero siguen teniendo hambre…

galleta-1
Las galletas no son una comida sana para un humano, lo diga quien lo diga. Azúcares, grasas hidrogenadas, potenciadores del sabor, aditivos, harinas refinadas…

Una alimentación de alto contenido de hidratos de carbono y azúcares, y bajo contenido en proteína y grasa saludable es una alimentación que asegura tener hambre siempre.

Motivo 2 : El colegio estresa

Un entorno en el que no te puedes mover y apenas hablar, y que te obliga a mantener tu atención en algo que seguramente no te interesa, es un entorno estresante para cualquier humano, más aún para un cachorro humano.

¿Qué hace un niño libre? juega, se mueve, aprende de la experiencia y presta atención a aquello que despierta su interés de verdad, sea lo que sea.

Si tu hijo/a no para quieto en clase no te preocupes, es un cachorro humano sano, el problema es que no es natural mantener a un cachorro quieto sin hablar durante tanto tiempo cada día.

Y si, eso es estrés. Cualquier entorno “agresivo” produce estrés, y estrés del que podríamos llamar malo, estrés crónico por que se produce durante largo tiempo de forma no aguda, es decir, es un poco de estrés durante mucho tiempo. ¿Y sabes uno de los efectos de ese estrés? que cuando para nos entra hambre. Tu como adulto igual lo conoces ¿te entra hambre cuando llegas del trabajo a casa? ¿devoras pero no te apetece cualquier cosa? ESE ES EL “HAMBRE” QUE TIENE TU HIJO/A, es hambre emocional.

Estos son de forma breve los motivos por los que un niño tiene tanto hambre al salir del colegio: alimentación y estrés. Para corroborarlo vamos a ver la segunda frase de cabecera.

Frase 2: “No se acuerdan ni de comer”

Un niño/a se va a la calle a jugar con sus amigos y no se acuerda de almorzar ni de merendar, a veces hasta hay que ponerles hora para que vengan a comer ¿te suena?. Si, cuando se sientan a comer devoran, pero es que han estado varias horas moviéndose, investigando, aprendiendo, jugando… Y devoran casi cualquier cosa que haya en el plato ¿verdad? un niño que viene de la calle y se sienta a comer no es habitual que ponga pegas a la comida, si esta le gusta. Cuando hay hambre real podrían comerse una piedra.

¿Cuál es la diferencia? ¿la ves? en este caso el niño ha estado varias horas relajado, en un entorno conocido y amigable. Su cerebro no ha identificado ninguna amenaza y, por tanto, el niño no ha tenido estrés. ¡Y además ha estado jugando!

Soluciones ¿las hay?

Haberlas haylas, como dirían en Galicia, pero no son sencillas y algunas no están en nuestra mano.

  • Cambiar el sistema educativo para que, sobre todo, interese a los niños lo que están aprendiendo y les permita cierta libertad de movimientos. En España la educación libre es una utopía a partir de infantil, pero en otros países es legal. Este es un cambio que no está en nuestra mano como padres/educadores.
  • Cambiar la alimentación de nuestros hijos para que lo que coman les sacie más y les nutra. Esto si podemos hacerlo, aunque no será fácil, el cerebro de los niños se resistirá al principio y el entorno no ayuda, al contrario. Sus compañeros llevan “comidas” muy ricas, muy procesadas y la TV lanza mensajes constantes contra su salud y a favor de la comida prefabricada. Pero podemos intentarlo ¿cómo?
    • Explicando a los niños los motivos por los que no deben comer ciertas cosas
    • Dando ejemplo
    • Eligiendo aquellos alimentos más saciantes, nutritivos y, sobre todo, caseros. Deberíamos comer más como nuestros abuelos y menos como un astronauta. ¿Merienda o almuerzo? fruta y frutos secos (o nada) ¿desayuno? cualquier elección que no incluya galletas, cereales o preparado de cacao: batido de leche+plátano+copos de avena o tortilla francesa son dos buenas elecciones.

Como padres no resulta fácil, lo sabemos, pero merece la pena intentarlo ¿no crees?

¿Te ha gustado? si compartes nos das una alegría

¿Algo que decirnos? esperamos tus comentarios con impaciencia

 

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